Nuestra historia

Hemos nacido pasteleros artesanales y, en cierto modo, lo seguimos siendo. Nuestros fundadores, los hermanos Armando, Lieto y Aurelio Flamigni abrieron su pastelería en piazza Saffi, en Forlì, en 1930. Algunos años después, los negocios se habían multiplicado, transformándose en la etapa obligada para todos los viajeros que, provenientes del Norte, se dirigían hacia la costa adriática. ¿Los secretos? Precisamente, un cierto rigor y la elección de los mejores ingredientes. En una palabra, la calidad. El clímax tuvo lugar en la década de los 70, cuando, con la inspiración de uno de nosotros, Marco Buli, yerno de uno de los fundadores, nos concentramos en la producción. Aumentaron los volúmenes, sin que hayan disminuido el cuidado y la manualidad. El turrón, en todas sus variantes, se transformó en la base de la variedad. Poco tiempo después nuestro catálogo se amplió por una historia de amor. Amor por una gran especialidad italiana, el panettone. Como amamos hacer las cosas bien, abrimos un nuevo centro de producción en el territorio de Langhe con la mano de obra más idónea, en colaboración con Antonio Fava, artesano del lugar. Actualmente nuestra empresa tiene nuevos protagonistas: junto a Marco Buli, sus hijos Renata, responsable de los mercados extranjeros y del packaging, desde siempre muy importante para nosotros, y Massimo, que se ocupa del producto, del marketing y de las relaciones comerciales. Los establecimientos se encuentran en Forlì y Rodello d’Alba. En el primero fabricamos turrón utilizando todavía las tradicionales máquinas para fabricar turrones con cuba de cobre, bajo la dirección de Pierluigi Bergamaschi, y refinada pastelería para té y rústica, con métodos tradicionales, bajo la guía de Roberto Ravaioli. En el de Piamonte, el delicado rol de encargado del leudado está asignado a un joven que creció en la empresa, Ivan Cavallo, mientras que la supervisión general es competencia todavía hoy de Antonio Fava.

Los Maestros

Antonio
Fava

Consejero delegado del establecimiento de Rodello d’Alba (CN) y responsable general de producción de Flamigni, es un técnico pastelero con un pasado de empresario en el ámbito artesanal e industrial.

Ivan
Cavallo

Encargado del leudado del establecimiento de Rodello d’Alba (CN), ha alcanzado esta posición formándose en la empresa, con una pasión y dedicación extraordinarias.

Pierluigi
Bergamaschi

Formado en Flamigni, es el pilar del sector turrones del establecimiento de Forlì. Utiliza recetas del patrimonio tradicional de la empresa.

Roberto
Ravaioli

Es el responsable del sector pastelería del establecimiento de Forlì. Trabaja en Flamigni desde hace tiempo, habiendo ingresado ya con la cualificación profesional de pastelero.

Los establecimientos de producción

Forlì: El establecimiento de Forlì ocupa aproximadamente 6000 metros cuadrados destinados a la producción de turrón y pastelería seca. Un motivo de especial orgullo son sus catorce máquinas para fabricar turrones Somarè de los años Cincuenta con calderas de cobre martillado: conservadas en perfectas condiciones de uso, son la herramienta ideal para largos y cuidadosos procesos de elaboración a baño maría. También el sector de pastelería seca dispone de equipamiento para elaboraciones semi-artesanales. Existe tal flexibilidad que, durante una jornada de trabajo, se realizan entre diez y doce tipos de turrones y hasta seis tipos de galletas de pastaflora (frollini) y otras galletas.

Rodello d’Alba: En los 4000 metros cuadrados del establecimiento de Rodello d’Alba (CN) se producen bizcochos leudados para celebraciones: panettones y colombas. El establecimiento, un poco más mecanizado que el de Forlì, cuenta, entre otros equipos, con dos amasadoras de brazos San Cassiano para procesos de elaboración lentos; son del mismo tipo que las utilizadas por los artesanos pasteleros. La “scarpatura”, es decir, el corte en forma de cruz sobre la superficie de los panettones, se hace manualmente. Una vez salidos del horno, los bizcochos leudados son dados vuelta a mano por dos trabajadores y su enfriamiento tiene lugar a temperatura ambiente, durante al menos doce horas.

"Porque en Flamigni la innovación es de la familia, pero sólo cuando verdaderamente mejora las cosas."

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